Uriondo, alcalde de Móstoles
En el que os cuento mi sueño idiota definitivo y cómo lo aplicaría si llegase el momento de hacerlo.
Tengo un sueño idiota pero, desde que murió mi hermano, decidí que cumpliría con todos los sueños idiotas a mi alcance. En este caso en concreto, el plan consiste en presentarme como candidato independiente a la alcaldía de Móstoles. No tengo apoyos, no tengo una sola firma, no tengo clara ni la fecha y mi mujer me pregunta a menudo por qué querría ganar menos haciendo algo por lo que me insultarán. Pero los sueños idiotas son idiotas por algo.
Desde luego, no será en 2027, porque tengo un autobús de larga distancia que salvar de las garras de los monopolistas. Difícilmente en 2031, porque ya estará salvado y tendré que ayudar a consolidar el crecimiento. Pero la fecha de 2035 tiene cierto encanto. No sólo porque podría salir en un anuncio de KFC, sino porque he organizado mi vida para volver a vivir en la ciudad en la que me crié en cuanto los peques terminen el instituto, y eso me dará tiempo para entender mejor qué necesita Móstoles, o si necesita algo.
Móstoles es especialmente importante para mí porque fue el escenario de mi infancia y juventud. Le tengo verdadero cariño. Pero también porque tengo ideas claras sobre cómo mejorar la gobernanza municipal a través del CPS, y la experiencia me ha demostrado que los buenos alcaldes son capaces de hacer muchas cosas por sus conciudadanos. Además, he estado trabajando en un proyecto personal paralelo, muy relacionado con la ciudad que, con suerte, verá la luz antes de empezar la campaña.
Lo mejor de todo es que, habiendo estado gobernada Móstoles hasta ahora por partidos políticos tradicionales, tengo muy claro que habrá cosas muy sencillas que no van a corregir y que ayudarán a mejorar la vida de mis conciudadanos. Cosas que los partidos tradicionales detestan con todo su corazón. Esto no es un programa político, pero son las ideas básicas que tengo en la cabeza:
Concejales elegidos no por su adscripción política, sino por sus competencias profesionales y trayectoria. Esto es casi imposible en política estatal, donde se necesitan cuadros en grandes cantidades y los partidos terminan inundados de residuos de los grandes grupos. Pero también en un mundo en el que las juventudes locales de los partidos tienen tendencia a buscarse las castañas en la corporación municipal como modo de vida. Eso no quiere decir que no vaya a preguntar a mis conciudadanos sobre quiénes les sirvieron mejor en el pasado y buscar a los mejores de cada casa. Pero como no tengo equipaje ni deudas que pagar, me limitaré a buscar a gente con un LinkedIn a juego con el sueldo. Para ello tendrá que haber un comité independiente de evaluación del que yo no formaría parte, perfiles públicos con CV auditados y el establecimiento de objetivos justos y medibles por área.
Correré bajo la marca de un nuevo partido político: Utilidad, Rigor e Innovación (URI), una obvia parodia de los populismos personalistas que hemos visto en el pasado, con GIL o Francisco Álvarez Cascos, que, con su Foro Asturias de Ciudadanos, logró crear un partido que en inglés sonaba a fornicar. ¿Lo hago en parte para chinchar a mis bullies de la infancia? Un poco, pero supongo que después de años escuchando a la gente llamarme ‘Uri’, será suficientemente sonoro.
Si la IA generativa no ha resuelto ya el problema de la transparencia, mi primera decisión como alcalde será lanzar un contrato menor de 15.000€ —¡oh, paradojas!— con el que pagaré una auditoria conjunta a Jaime Gómez-Obregón y a David Fernández (@naroh) en la que les encargaré detectar absolutamente todas las trabas a la transparencia del Ayuntamiento, analizar patrones en contrato que no cumplan la normativa vigente y generar las bases de un proyecto para construir una administración digital simple, transparente y abierta para todos los ciudadanos, en la medida de nuestras competencias. ¿Por qué ellos y no otros? Si de aquí a entonces no se dedican a esto, o ya no son los mejores, pues tendrán que ser otros. Pero ya me entendéis.
Si se dejan, estrechar la relación del Ayuntamiento con la asociación histórica de referencia, AHIMOS, y con su fundador, David Martín, para conjugar el patrimonio cultural del pasado con el futuro. La historia de Móstoles es MUY interesante, y más allá de su condición de ciudad dormitorio ha sido un cruce de caminos e historias a lo largo de los siglos. Obviamente, facilitar todo lo que haga falta para que haya empresas dispuestas a implantarse en la ciudad será el pilar complementario. Historia por un lado y futuro por el otro. Precisamente por su dependencia de Madrid, creo que su rica historia y la gente de éxito que ha surgido de Móstoles son el pilar de la narrativa que necesita.
Presentarme con una promesa sencilla sobre vivienda: si mi propia casa vale más en el mercado al final de la legislatura que al inicio de la campaña, no volvería a presentarme. ¿Cómo mejorar? Tengo que mirarlo de cerca y me consta que de aquí a entonces, con suerte, estarán desarrollados los planes parciales R-1, R-4 y SUNC-4. Pero cuando miro los precios del Plan Vive tengo dudas sobre su viabilidad. Quién sabe, quizá en una década eso ya no sea un problema. Como no haré esto por dinero, sino por compromiso, no me costará nada cumplir con mi promesa y dedicarme a otra cosa.
Convertir esa convergencia de caminos de la que hablábamos en una oportunidad para la movilidad interurbana. A ver cómo están las cosas cuando llegue el momento, pero creo que las ciudades que rodean Madrid tienen un papel crucial para el futuro. Por ejemplo, creo que a medida que el autobús de larga distancia salga del yugo de las concesionarias que domeñan el sector, molaría muchísimo crear estaciones de autobús de referencia en cada una de las autovías radiales. Y Móstoles sería un sitio fenomenal para hacerlo, con la intermodalidad por bandera. ¿Habrá ya Cercanías a Navalcarnero? Se admiten apuestas.
El anuncio del inicio de la campaña sería en Oskar Burger. Y sólo porque Dedo´s y el Mc Douglas ya no existen.
Tengo años para seguir formulando planes, pero lo mejor es que esto no tiene nada que ver con el ego. Si, cuando llegue el momento de hacerlo, entre todos se ha hecho innecesario, simplemente no lo haré.


